Fue secuestrado a los 11 años y la verdad llegó 27 años después de forma inesperada: el caso Jacob Wetterling

En las primeras horas de la noche del 22 de octubre de 1989 Jacob Wetterling, su hermano Trevor y Aaron Larson, su mejor amigo, volvían en bicicleta a la casa de los Wetterling.

Fue secuestrado a los 11 años y la verdad llegó 27 años después de forma inesperada: el caso Jacob Wetterling
Fue secuestrado a los 11 años y la verdad llegó 27 años después de forma inesperada: el caso Jacob Wetterling

Habían ido a alquilar una película -eran tiempos de videocasetera- y a comprar algunas golosinas y circulaban por las tranquilas calles del pequeño pueblo de St. Joseph, en Minnesota.

De repente, se les acercó un hombre encapuchado, les ordenó apagar las linternas y tirarse boca abajo en una zanja, según los expedientes de la policía y tal como pudo verse en el programa de televisión de Estados Unidos 20/20.

El hombre se llevó a Jacob y le dijo a los dos restantes que corrieran y no miraran atrás o les dispararía. .

Trevor y Aaron no contradijeron la orden. “Mi primera reacción fue casi reírme, porque pensé que debía ser una broma. Pero se volvió real muy rápido”, dijo Aaron varios años después.

Llegaron a la casa y, como relata una nota de ABC, le contaron lo sucedido a Rochelle Curtis, una vecina que estaba al cuidado de los tres y de la hermana restante de Jacob.

El matrimonio Wetterling se encontraba en una cena y volvió inmediatamente a la casa. «¿Quién se llevaría a un niño? ¿Quién haría algo así?. No teníamos idea de lo que nos íbamos a encontrar”, rememoró Patty, la madre, algunos años después.

La búsqueda desesperada de Jacob

El sitio ABC relata que la policía actuó muy rápido. En primera instancia, fueron por las pistas en el lugar del secuestro.

Allí dieron con huellas de neumáticos en un camino largo junto a la carretera y rastros de zapatos de adulto y niño.

Después, ampliaron el radio de rastreo y pusieron en marcha todos los recursos disponibles. La nota de ABC precisa que utilizaron avionetas privadas y servicios de comunicación por radioaficionados, una tecnología muy usadas en esos años.

Rápidamente se convirtió en una de las mayores operaciones de búsqueda en la historia de Minnesota. Además, la noticia acaparó la atención y escaló a nivel nacional.

La fatal coincidencia

En plena búsqueda, el equipo judicial no pudo pasar por alto que unos meses antes Jared Scheierl, de doce años, había transcurrido una experiencia similar.

El preadolescente había sido secuestrado a principios de ese año por un hombre mientras regresaba a su casa desde un café en Cold Spring, en el mismo estado.

El agresor lo llevó a la fuerza al asiento trasero de su auto, condujo hasta un descampado y lo agredió sexualmente. Cuando lo dejó, le dio las mismas órdenes que a Trevor y Aaron: «No mirar atrás o les dispararía»

Jared sobrevivió al ataque, pudo reunirse con la policía y dio descripciones detalladas del sospechoso.

A partir de ahí, los investigadores pudieron hacer un identikit. Hubo dos sospechosos en la mira. Pero no pudo confirmarse la culpabilidad de ninguno de los dos. El expediente quedó abierto y Jacob nunca volvió a ser visto.

“Fue como si mi hijo se hubiera desvanecido en el aire”, dijo su madre para BBC News.

De todas maneras, la familia no bajó los brazos y continuó con su misión. “Seguiremos hasta dar con la verdad”, agregó a ese medio.

La resolución más sorprendente

Más de dos décadas después, cuando el esclarecimiento parecía muy lejano, la bloguera Joy Baker descubrió que en 1987 cinco niños habían sido seguidos o agredidos por un hombre desconocido en la cercana localidad de Paynesville, Minnesota.

Compartió los datos con Jared Scheierl y con la familia de Jacob. Todos sospecharon que se podría tratar del mismo hombre.

Siguieron adelante y lograron que un área especializada del FBI examinara más de cerca a un antiguo sospechoso: Danny Heinrich, residente de Paynesville.

People cuenta que citaron por segunda vez a Heinrich a declarar. En esta instancia, en un tribunal abierto, confesó haber secuestrado y abusado sexualmente a Jacob y que esa misma noche le disparó a punta de pistola.

Además, como parte de un acuerdo judicial, condujo a los agentes hasta un campo cerca de su lugar de residencia donde se encontraban los restos de Jacob. A cambio, recibió 20 años de prisión, en lugar de una pena mayor.

Unos días después, dijeron al Minneapolis Star Tribune, tal como replicó People: “Fue como recibir un golpe en la cabeza y empezar a dar vueltas. Lleva un tiempo hasta volver a asentarse”.

Rumbos necesarios

Tal fue la resonancia del caso que en 1991, Minnesota aprobó la creación del registro de delincuentes sexuales.

Luego, siguiendo la información de BBC News, se promulgó a nivel nacional la Ley Jacob Wetterling que obligó a todos los estados a crear este registro. Dos puntos fundamentales para las futuras investigaciones.

Además, la familia fundó el Centro de Recursos Jacob Wetterling, una organización dedicada a la prevención del abuso infantil y el acompañamiento de familias que están en esta situación.

En junio pasado, como publicó West Central Tribuno, los padres de Jacob participaron de la instalación de una nueva placa conmemorativa para su hijo, ubicada cerca del lugar del secuestro.

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